La "Declaración Mundial sobre la
Educación Superior en el Siglo XXI: Visión y Acción", incluyó los
siguientes conceptos en relación con la pertinencia
"La pertinencia de la educación superior
debe evaluarse en función de la adecuación entre lo que la sociedad espera de
las instituciones y lo que éstas hacen
La preocupación por la evaluación de la
calidad de la educación superior surgió en América Latina y el Caribe en el
contexto de la crisis económica que caracterizó a la década pasada. En el
debate actual, la preocupación por la calidad adquiere también singular
relevancia en función de los fenómenos de la globalización y la competitividad
internacional, de los cuales nuestros países no pueden sustraerse, y que
demandan recursos humanos de la más alta calificación.
La calidad educativa es, pues, un concepto
que requiere ser desagregado para poder analizar sus componentes y luego actuar
sobre los mismos: el currículo, los métodos de enseñanza, los medios, la
formación de los profesores, el ambiente pedagógico, la investigación
educativa. "La calidad abarca todas sus funciones y actividades
principales: calidad de enseñanza, de formación e investigación, lo que
significa calidad de su personal docente y de los programas, y calidad de
aprendizaje como corolario de la enseñanza y la investigación".
Cuando hablamos de calidad, evaluación y
acreditación, nos encontramos ante conceptos interrelacionados, que no pueden
ser abordados separadamente. El propósito de todo el proceso de acreditación es
procurar el mejoramiento de la calidad del servicio.
Hay principios comunes a los pasos de
acreditación, que podríamos resumir en: a) Respeto pleno a la autonomía; b)
Voluntariedad; c) Temporalidad; d) Propósito: mejoramiento de la calidad y no
control; e) Prioridad a la acreditación de programas más que de instituciones.

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